Amontillado
Empieza bajo velo y termina oxidativo. Avellana, complejidad y elegancia.
- Uva
- Palomino
- Crianza
- Biológica + oxidativa
- Graduación
- 16 – 22 % vol.
- Color
- Ámbar a topacio
- Servir a
- 12 – 14 °C
- Copa
- Copa de vino blanco amplia
El amontillado es un vino de dos vidas. Empieza como un fino, protegido por el velo de flor, y cuando ese velo se agota (o se encabeza el vino para romperlo) continúa envejeciendo en contacto con el oxígeno. El resultado reúne lo mejor de ambos mundos: la finura y el punzante del fino con la profundidad y los tonos de frutos secos de la crianza oxidativa.
Cómo es en copa
Color ámbar o topacio, aromas de avellana tostada, madera noble, tabaco rubio y un fondo salino que recuerda su pasado bajo velo. En boca es seco, largo y muy sabroso. Es uno de los vinos más versátiles en la mesa.
Si el fino es la mañana, el amontillado es la tarde.
Cómo servirlo
Algo más templado que el fino: entre 12 y 14 °C. Muy frío pierde matices. Al ser un vino oxidativo, aguanta abierto bastante más tiempo que un fino, aunque conviene taparlo bien.
Maridaje
- Consomés, sopas y cremas de setas.
- Alcachofas y espárragos, dos verduras muy difíciles de maridar.
- Quesos curados y semicurados.
- Carnes blancas, aves y atún rojo.