Manzanilla
El fino de Sanlúcar: fresco, salino y ligero. Ideal con marisco.
- Uva
- Palomino
- Crianza
- Biológica, solo en Sanlúcar
- Graduación
- Desde 15 % vol.
- Color
- Amarillo pálido muy brillante
- Servir a
- 5 – 7 °C
- Copa
- Catavinos o copa de blanco
La manzanilla es un fino nacido —y criado— exclusivamente en Sanlúcar de Barrameda, donde el Guadalquivir se encuentra con el Atlántico. La humedad de la desembocadura hace que el velo de flor sea más grueso y esté activo todo el año, y eso se traduce en un vino más ligero, más fresco y con un inconfundible toque salino.
Manzanilla y fino: ¿en qué se diferencian?
Se elaboran igual, con la misma uva y la misma crianza bajo velo. La diferencia es el lugar: el clima húmedo y templado de Sanlúcar protege mejor el vino del oxígeno. Por eso la manzanilla suele ser más pálida, más delicada y más marina que un fino de Jerez o de El Puerto.
Tiene su propia denominación: Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda. Una manzanilla con más años de crianza se llama manzanilla pasada: más profunda, más compleja, con notas que recuerdan al amontillado.
Sanlúcar huele a mar, a bodega y a langostino. La manzanilla también.
Cómo servirla
Muy fría, entre 5 y 7 °C. Igual que el fino, una vez abierta se conserva en nevera y se disfruta en pocos días. En la feria y en las tabernas de Sanlúcar se toma en catavinos, sola o acompañando tapas.
Maridajes clásicos
- Langostinos de Sanlúcar, gambas y coquinas.
- Tortillitas de camarones y pescado frito.
- Ostras, ceviche y cualquier marisco crudo.
- Quesos frescos y de cabra suaves.